INVITA: Equipo de Salud Mental Medifé

Viernes

14

9 a 21 hs

Sábado

15

9 a 14 hs

SEPTIEMBRE 2018
Hotel Sheraton Duarte Quirós 1300 Córdoba

IV JORNADAS NACIONALES
DE SALUD MENTAL

Las tramas del cuerpo hoy

Dispositivos e intervenciones

¿Cómo afectan los hilos de la época en el tejido de los cuerpos? Incidencias posibles desde los sistemas de salud

Pulsos VII - ESTEFANÍA JAIMOVICH

La obra pertenece a la serie “Pulsos”. Sus trazos, realizados al ritmo del pulso cardíaco, reflejan las emociones que va transitando la artista, durante el proceso creativo.

Panel: La violencia en la vida cotidiana.
Coordinadores: Mariana Trocca y Juan Carlos Mosca.

Comité científico:

María Koolen
Verónica Pagola
Helga Rey
Verónica Turdo

Vacante limitadas con inscripción previa.
Actividad no arancelada. Certificado de asistencia.


INSCRIPCIÓN

* Datos obligatorios

Pensando en Voz Alta

“entonces el vientre mismo, como un lejano estremecer de la tierra que no se podía saber si era una señal de terremoto, del útero, del corazón contraído vino el temblor gigantesco de un fuerte dolor agitado, de todo el cuerpo una agitación-y en sutiles máscaras de cara y de cuerpo finalmente con la dificultad del petróleo rasgando la tierra-vino finalmente el gran llanto seco, llanto mudo sin ningún sonido siquiera para ella misma, ése que no había adivinado, ése que no había querido jamás y no había previsto-sacudida como un árbol fuerte que es más profundamente agitado que el árbol frágil-finalmente reventando caños y venas, entonces.”

Cuerpo, nuestro único instrumento vivo, recubierto por aquel manto de lo imaginario, que lo adorna, lo refleja en el espejo, lo sostiene. El significante lo atraviesa, el goce lo hace vibrar y la imagen lo envuelve.

Trauma, exterioridad absoluta que toca el cuerpo, que lo marca. Es aquella extrañeza que llega a lo más primario, conmocionando la identidad y sacudiendo la dignidad. Rompe con la homeostasis y se vuelve inadmisible, siendo una irrupción que provoca una urgencia subjetiva, ya que como tal es imposible de representar… es un hecho sin dicho. Lo ajeno de esta irrupción del trauma en el cuerpo provoca una fisura en la imagen, barre con ese manto y el cuerpo queda en “carne viva”; y allí, en tanto Real, el saldo es un resto, resto inasimilable.

¿Qué acontecimiento se vuelve trauma? Uno que puede ser tanto interno como externo, que toca la subjetividad, que pone en juego la singularidad. Acontecimiento, claro, contingente, que atraviesa la diacronía, que deja huella en la historia. Y como toca la singularidad, un mismo hecho es diferente para cada sujeto.

Tratar el trauma es tratar esa imagen rota, es volver a vestir ese cuerpo, es no tocar lo inadmisible, es reconstruir las identificaciones, es intentar ubicar alguna palabra, es resignificar, es quizás inventar algo que bordee ese vacío, es reencontrar la identidad.

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“Un Aprendizaje o El Libro de los Placeres” Clarice Lispector

Para seguir “pensando en voz alta”, y a propósito de Cuerpo, Trauma, Pulsión, les acerco mis reflexiones.

El cuerpo del sujeto, en psicoanálisis, es el cuerpo Real-Simbólico-Imaginario, con el objeto a en el punto de calce de los tres registros y su anudamiento como escritura. Un cuerpo anudado implica pensarlo en estos tres registros equivalentes. Para poder crear Sujeto son necesarias las invariantes R-S-I.

Estas reflexiones, de la mano del título y los ejes de las Jornadas, me llevan al cine, y las ganas de compartir con Uds. el recuerdo de una película que me parece bordea estos temas: La chica danesa.

Cuenta una historia real, ocurrida en Copenaghe en 1920, de la pintora danesa Lili Elbe: la primera mujer transexual sometida a una cirugía para cambiar su sexo. Antes de esa cirugía, ella era Einar, casado con Gerda –ambos pintores, él con algo de éxito, ella en cambio no podía vender sus cuadros. Por consejo de un marchand, ella decide hacer solo retratos. A partir de una escena –central para lo que me interesa recortar- a Gerda le falla la modelo viva, y ante la urgencia de terminar el retrato, le pide a su marido que se (tras) vista con ropa de bailarina clásica para ayudarla. Einar acepta, sin inconvenientes, posar para su esposa, vistiéndose de mujer. Así es que calza en sus pies unas zapatillas de ballet, desliza los dedos sobre las medias de seda, mientras sus manos rozan el vestido apoyado sobre el cuerpo. Einar en estos movimientos inclina lentamente su cuerpo, se va moviendo en poses claramente femeninas. Así la cámara va recorriendo y muestra con notable delicadeza el rostro de Einar que refleja -como diría Freud- “un goce del que no tenía la menor idea” –. Un goce opaco, enigmático, desconocido se le impone. Mientras tanto Gerda, su esposa, aprueba con su mirada y empieza a llamarlo “Lili”. Esta escena es, a mi modo de ver, el principio del proceso de transformación de Einar a Lili.

En la escena que recorto ubico una articulación R-S-I, sin la cual no podemos hablar de cuerpo. Desde lo imaginario, la mirada de Gerda sobre su marido que le pide vestirse de mujer; desde lo simbólico aprueba el juego y lo nombra “Lili”, justamente en el instante en que a Einar ese juego entre los dos decanta en angustia y se le presentifica un real: la certeza de que él “es mujer”.

En el film, a partir de esta escena para Lili no se trata del mundo del semblant, ni del disfraz, ella necesita modificar su cuerpo, cambiar su sexo. Las sucesivas operaciones estéticas a las que se somete en ese “empuje a la mujer” nos hace pensar en una estructura psicótica. Con el transexualismo Lacan fue tajante: plantear la idea de que extirpando el órgano pene se extirpa el goce fálico es una idea forclusiva.

Para seguir “pensando en voz alta”, y a propósito de Cuerpo, Trauma, Pulsión, les acerco mis reflexiones.

Es en el decir, que tiene lugar en la experiencia analítica, donde se verifica que el inconsciente no es sin relación al cuerpo. A juzgar por las formas en que se presenta -sin dejar de asombrarnos- el estado actual de la cultura se nos revela, aún con mayor fuerza la disarmonía radical, la ruptura de cualquier idea de naturalidad en la relación del cuerpo con el mundo que introduce la función parasitaria del saber inconsciente.

La cohesión propia del organismo no es suficiente para tener un cuerpo; es preciso que el significante introduzca el Uno. Es por la inscripción de la marca de la diferencia, que un cuerpo queda designado en su pertenencia a un conjunto, y puede ser contado con su singularidad de goce. La marca significante también inscribe la cualidad erótica. “Hay equivalencia entre el gesto que marca y el cuerpo objeto de goce, goce que lleva la gloria de la marca”.

Es por obra del lenguaje que podemos, no sólo aislar los órganos y adjudicarles una función, sino también, atribuirnos un cuerpo, decir “tengo un cuerpo”, y enterarnos de la distancia que como sujetos tenemos de ese cuerpo. “El cuerpo es un obsequio del lenguaje”, y es por esta función del lenguaje que se constituye la clase de los seres hablantes.

Tanto la función biológica de la reproducción sexual al servicio de la conservación de la especie, inherente a la biología humana, como lo que ella introduce, la muerte del individuo, no entran en la representación.

Estamos privados de un goce. Cuerpo y lenguaje se interceptan y comparten un vacío, dos faltas que se recubren mutuamente. De lo viviente del organismo y de su goce nada sabemos; por eso la vida está ubicada en lo real en el nudo borromeo.

El cuerpo, que como sujetos nos corresponde, está afectado por el eco de un decir al que llamamos pulsión. Padecemos esa presión constante, esa exigencia de una satisfacción imposible.

El lenguaje tiene doble efecto en la construcción de un cuerpo: Por un lado, horadando vía demanda del Otro, operación de vaciamiento por la cual quedan los agujeros con sus bordes y los objetos caídos por el corte, separados del cuerpo que aún no es; y como segundo efecto, unificando por medio de la identificación a la imagen especular, revestimiento del Yo al objeto perdido, verdadero sostén de la imagen.

El cuerpo es un hecho de discurso, y el discurso, en tanto enlace significante radical, es el destino. La diferencia sexual depende de la inscripción de los cuerpos en la función fálica. El Edipo es el artefacto simbólico por donde pasan los cuerpos para sexuarse. Es la argumentación necesaria de un hecho de estructura donde se juegan las relaciones del sujeto con la castración.

El cuerpo, como lugar donde el Otro deja sus marcas, donde se inscriben la historia y los ideales de la cultura, es hoy norrmalizado y estandarizado a través de las numerosas ofertas de reciclado que intentan negar la ruina y la disolución a la que el cuerpo está destinado.

El Yo inflado del mundo actual saturado de objetos descartables, “siendo el cuerpo uno de ellos”, no puede disolver la intromisión de la discordancia que hace presente el inconciente.

El cuerpo en la clínica, no deja de encarnar en su sufrimiento la pregunta por el deseo. Pregunta que se intenta acallar con la nueva ortopedia de los múltiples dispositivos para modificar su sufrimiento. Lo simbólico es el primer cuerpo, y “el inconsciente es un término metafórico para designar el saber que no se sostiene más que presentándose como imposible”, es decir, un saber real.

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1 Lacan J. El Reverso del Psicoanálisis. Seminario 17. Buenos Aires. Paidós. 1992. p.52
2 Lacan J. Radiofonía y Televisión. Anagrama. Barcelona. 1993. p.17
3 Lacan J. Ídem. p.43

Una pregunta inicial ha sido el disparador de mi recorrido ¿Qué incidencias tiene la época actual, bajo la lógica del discurso capitalista, en el cuerpo?

La época actual se caracteriza por el predominio del discurso capitalista sumado al avance incesante de la tecnociencia, que empujan a los sujetos hacia los excesos. Donde el objeto a está posicionado en el cénit de la sociedad; como expresó Jacques-Alain Miller.

Varios interrogantes surgen bajo estas coordenadas planteadas, ¿cómo logran las culturas, en esta época, ordenar los cuerpos?; ¿Es posible que el avance de la ciencia y de la técnica, bajo la lógica del discurso capitalista, incidan en el modo de pensar cuerpo y concebir el sujeto?

Martín, de 30 años, consulta debido a crisis de angustia e insomnio. Se siente angustiado debido a que no puede seguir con su modo de vida nocturno, que sostiene desde los 16 años. Relata una serie de excesos (drogas, alcohol, mujeres) “son encuentros con la nada misma…son vacíos. Pero no puedo parar.” Le preocupa que su cuerpo ya no rinda como antes; “no puedo seguir el ritmo que tenía” Se le pregunta; ¿no puede o no quiere seguir con ese ritmo? Se angustia. Refiere que él quisiera comenzar a disfrutar de otras cosas. “Ya no puedo seguir sosteniendo una vida sólo de joda…no se puede vivir de excesos”. Se señala el límite que introduce el cuerpo; “no se puede todo, hay un límite”.

Las presentaciones actuales en la clínica, nos llevan a investigar y pensar las incidencias que tiene el discurso capitalista en el sujeto. La ciencia comienza a borrar los límites que diferencian el cuerpo del organismo; logrando promover técnicas para la regulación del cuerpo y sus modos de gozar. Es una época en donde se prioriza el derecho a poder gozar del modo que sea, pero que a su vez tiene como contraparte un imperativo feroz que deja a los sujetos inmersos en un circuito de consumo interminable de objetos gadgets a los que se le supone la propiedad de colmar el vacío estructural. Estamos frente a una sociedad de consumo que “sostiene así la insatisfacción de un cuerpo que nunca podrá responder a lo que se espera de él”; surge así la concepción de cuerpo consumidor en búsqueda de un rendimiento pleno y prolongado, que está destinado a un fugaz fracaso una y otra vez. ¿Ésta concepción tiene como reverso un cuerpo como objeto de consumo? Bajo esta lógica el cuerpo para el sujeto, se vuelve extraño y angustiante; debido a la presión constante de “poder” rendir de manera óptima, de “poder” lograr un más allá de los límites, más allá de lo imposible. Frente al fracaso, padece de impotencia y hasta comienza a complicarse su lugar dentro de esta sociedad.

El psicoanálisis, nos enseña que el cuerpo es el resultado del impacto mortificante del lenguaje, el cual instala una pérdida original. Como efecto del significante, la relación cuerpo y sujeto se caracteriza por un efecto de extrañeza invariable. Se podría pensar que esta extrañeza es invariable en el tiempo; pero me lleva a preguntarme ¿cómo lograr introducir, en esta época sin límites que empuja al exceso constantemente, algún borde frente a la imposibilidad estructural de cada uno?

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1 Zygmunt Bauman; Vida líquida; Buenos Aires, Editorial Paidós; 2006.
Bibliografía
Aperiódico Psicoanalítico; Cuerpos 2. El Cuerpo en el Siglo XXI; N°24; Julio 2013.
Aperiódico Psicoanalítico; Cuerpos; N°19; Mayo 2010.
Belaga, Guillermo; Trauma, Angustia, Sintoma: Desafíos de la biopolítica; 1era edición; Olivos: Grama Ediciones; 2014. Byung-Chul, Han; La agonía del Eros; 1era edición; Herder Editorial; 2014.
Dispar Revista de Psicoanálisis; La Época y la Pulsión; 1998; N°1; Editorial Tres Haches.
Enigmas del cuerpo. Revista de psicoanálisis; publicación anual del Departamento de estudios “psicoanálisis y cuerpo”; CIEC; año 4 n°4; Abril 2013.
Enigmas del cuerpo. Revista de psicoanálisis; publicación anual del Departamento de estudios “psicoanálisis y cuerpo”; CIEC; año 1 n°1; Abril 2010.
Lacan, J., El reverso del psicoanálisis. Seminario 17, Paidós, Bs. As., 1992.
Laurent, Eric; Cuerpos que buscan escrituras; 1era edición, CABA: Paidós, 2014.
Laurent, Eric; Hablar con el propio síntoma, hablar con el propio cuerpo; Septiembre 2012.
Miller, Jacques-Alain; Embrollos del Cuerpo; 1era edición; Buenos Aires; Paidós, 2012.
Miller, Jacques-Alain; “La invención psicótica” en El Caldero de la Escuela, Nueva serie n°11; Buenos Aires, Grama Ediciones, 2009.
Miller, Jacques-Alain; “Una Fantasía” en Conferencia en Comandatuba IV Congreso de la AMP 2004; Comandatuba, Brasil.
Miller, Jacques-Alain; Biología Lacaniana y Acontecimiento del cuerpo; 1era edición; Abril 2002; Colección Diva.
Miller, Jacques-Alain; El Otro que no existe y sus comités de ética / con colaboración de Eric Laurent; 1era edición, Buenos Aires, Paidós, 2006.

Un hombre cada día hace como sí se lavara los dientes, no tiene ningún cepillo, sin embargo lo carga con cuidado con la pasta de dientes y hace el gesto de limpiar su boca con esmero. Luego mueve una brocha que no tiene sobre un jabón de afeitar del cual carece, se esparce la espuma que no hay sobre el rostro y se afeita con meticuloso cuidado sin implemento alguno. Finalmente lava su cuerpo con agua sucia y sin jabón.

Un buen día, uno de sus compañeros del campo de concentración le pregunta a ese hombre por qué hacía todo eso cada día y ese hombre responde sin vacilar, porque su cuerpo lo necesita, porque su cuerpo no es un cuerpo si no tiene metáforas humanas.

El ritual sostenía y metaforizaba su cuerpo cautivo y deshumanizado en cuerpo humano. El relato lo tomé de los recuerdos de Primo Levy.

Otro autor Eli Wisel, escribió varios libros sobre campos de concentración. Él lo hizo desde la literatura, y podemos extraer de sus relatos una pregunta que latente ronda por lo que escribe:

¿Cómo puede morir un cuerpo en el momento preciso que no tiene más metáfora. Qué función tienen las creencias, las ficciones, las esperanzas, para sostener el cuerpo en vida.

Las historias de Wisel hablan de hombres que habían sobrevivido a lo indecible. Cuerpos que sostenían la vida contra cualquier pronóstico. Pero bastaba la llegada de un nuevo tren al campo, y con el tren las noticias, tal vez la noticia funesta que la mujer había muerto en otro campo; y en solo tres minutos, él lo dice: bastaban tres minutos, para morir a quiénes habían sobrevivido durante meses, el cuerpo cedía la vida sin resistencia alguna cuando ya no había nada que esperar y nadie que los espere.

Pensando en voz alta es una iniciativa para celebrar.

En esta oportunidad y tal vez por haber trabajado sobre la segregación en las últimas jornadas de Medifé en Mendoza, recordé estos ejemplos que introducen de la manera más contundente, (al menos así lo pienso) la idea de que el cuerpo se sostiene en la metáfora, si de cuerpos hablantes hablamos, al menos para nosotros analistas, que entendemos que el sujeto es efecto del encuentro del cuerpo con las palabras, no es anterior (el sujeto) a está afectación, como tampoco es anterior el cuerpo. El lenguaje discierne el cuerpo y se hace cuerpo entre otros.

Relacionado de alguna manera con el tema de cuerpo y pulsión, que trabajó Rubén, deseo compartir un comentario del libro de Georges Goldschmidt: “Cuando Freud conoció la mar, Freud y la lengua alemana”

Creo que es pertinente por la referencia a la construcción de conceptos como pulsión y la concepción del cuerpo en psicoanálisis.

El autor destaca el equívoco en el extendido prejuicio de asignar a la lengua alemana ser la lengua del racionalismo abstracto. El psicoanálisis nació en el seno de la lengua alemana, y señala que ésta está construida sobre el movimiento de elevación y declinación de la caja torácica, el célebre Fort Da no expresaría, a la vista del autor del texto, otra cosa. Subraya que en alemán todo parte del cuerpo, todo lo atraviesa, todo es movimiento: der Leib es el cuerpo que es la vida misma, das Leben. La vida en carne y hueso, del todo diferente que el Körper que surge del “corpus” latino; der Leib es “el cuerpo que soy”

El traductor del texto de Goldschmidt, Niklas Neuber, ilustra la polifonía en el concepto Trieb. Distingue cuatro campos de significación, no excluyentes. En primer caso el uso verbal cotidiano, el de la lengua diaria, designa la acción de trieben se emplea por ejemplo en ganadería: das Vieh trieben llevar o conducir el ganado. Segundo, en la lengua literaria del siglo XIV como Antrieb, una forma sustantivada, o como Antreiben: llevar, apurar, la curiosidad lo llevo a esto o aquello, apresurar, eine Maschine antreiben accionar una máquina; pero también Wolken treiben vom Western an nubes llegan desde el oeste… Refiere por tanto una fuerza activa (accionar) como asociada a un desplazamiento pasivo, las nubes flotando en el viento. En tercer caso der Trieb empleado en un contexto asociado a procesos de máquina, que implica una propulsión mediante una energía que mueve o desplaza una máquina. Y por último der Trieb es adoptado en el sentido de un Trieben orgánico, vivo, vital. En el ámbito botánico designa la acción de echar brotes, der Trieb en este caso sería el empujar, el presionar, el abrirse paso.

Esta breve incursión de Neuber por la lengua alemana a propósito del vocablo der Trieb emparenta sus múltiples significaciones y su aplicación al concepto en el psicoanálisis, traducido al español como pulsión; destacando la elasticidad de la palabra para pasar de verbo a sustantivo o a adjetivo.

Volviendo a Goldschmidt, su argumento es que Freud dejaría hablar la lengua, sin forzarla u obligarla a decir algo que no esté ya en ella, simplemente escuchándola. Y conserva en der Trieb como también en der Leib, toda la polifonía de las significaciones.

Quizá el efecto de las tramas de la singularidad de una historia subjetiva, sea un recorte en este panel de significaciones.

Termina Goldschmidt su texto con un poema de Max Moritz Kalau:

Y vuelve a regalar la mar

Lo que ella tomó;

Como venido desde lejos

En el fluir de los días aún

Emergen las nubes.

-" NO ESTOY ENFERMA, ESTOY ROTA"-

Fridha Kahlo no planeaba convertirse en artista, su vida atravesada por el dolor y el sufrimiento hizo que, más tarde, en los trazos de su obra encontremos el testimonio y la escritura de ambos.
Durante su adolescencia el autobús en que viajaba, sufre un violento accidente en el que se fractura la columna y la pelvis; queda inmovilizada durante meses y debe someterse a 30 cirugías postrada.
Su madre coloca un espejo en su habitación, sobre un caballete, desde donde Frida podía ver su imagen.

-" pero no había sido un mal chiste de mi madre, todo lo contrario, de pronto allí debajo de ese espejo omnipresente, se hizo imperioso el deseo de dibujar"-

-" así no rompí el espejo que tanto me atormentaba, hubiera destrozado mi identidad misma...no es solo reflejar mi imagen lo que me ha hecho pintarla, sino recomponer la otra imagen, la realidad de mi cuerpo, esa si realmente rota"-

La mutilación como efecto en lo real, signa su obra que, como producción, es un intento de rearmar las piezas sueltas de ese cuerpo roto.

No solo el sufrimiento por la enfermedad será el soporte y lo que se muestra en su obra, también la relación con Diego Rivera la atormentaba.

-" he tenido dos grandes accidentes en mi vida: en autobús y Diego, Diego es por mucho, el peor-"

...estragos en el cuerpo y en el amor....

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Las citas son de la biografía de Frida Kahlo de Jamis Rauda.

Aprovecho este espacio tan oportuno en el marco de las próximas jornadas, para compartir con Uds. algunas ocurrencias.

Un cuento de Juan José Saer nos permite acercarnos, como solo en la literatura excepcionalmente se logra, y captar el peso de lo real en la construcción de “la casa humana” parte de una poesía de Alfonsina , que la poeta de la ficción saeriana nos ofrece.

Un texto donde lo escrito en el cuerpo, o sea su tramado, da cuenta de cómo la realidad es un montaje pulsional, y el deseo se orienta desde esa única perspectiva. Eso, que llamamos fantasma, construido con retazos de lo visto y oído, es necesario que pueda desplegarse en un análisis, en representaciones que aunque fragmentarias, hacen signo de un goce que parasita el cuerpo. Un analista escucha en el dicho, un decir, y orienta el acto interpretativo a rectificar un circuito pulsional, que siempre recorre los bordes erógenos del cuerpo, bajo repetición, que se hace hacer siempre lo mismo.

Adelina Flores, poetisa en la ficción, escribe, construye el presente, que llama “ahora”, con fragmentos de recuerdos que se amalgaman en ese momento, “…Ahora estoy sentada en el sillón de Viena, en el living, y puedo ver la sombra de Leopoldo que se desviste en el cuarto de baño”…” puedo ver su sombra agrandada sobre los vidrios esmerilados de la puerta del baño…”

El “ahora” se extiende en el espacio y da lugar a la construcción de su “casa humana”, sexualidad y muerte recorren ese armado del cuerpo, que como los colegas que me anteceden plantean de distintas maneras, es en el decir, donde se verifica la resonancia del Inconsciente en el cuerpo.

Algunos escritores, los de verdad, dicen de manera poética, matemas, nudos y topología, que los analistas nos rompemos la cabeza para entender o transmitir, escuchen esto: “Ese sueño vuelve casi todas las noches, como si una aguja formara con mi vida, de un modo mecánico y regular, un tejido con un único punto.” “La voz que escuchamos sonar desde dentro es incomprensible, pero es la única voz, y no hay más que eso…..” “El tiempo de cada uno es un hilo delgado, transparente como los de coser, al que la mano de Dios le hace un nudo de cuando en cuando y en el que la fluencia parece detenerse nada más que porque la vertiente pierde linealidad. O como una línea recta marcada a lápiz con una cruz atravesándola.”

Con eso contamos, sabemos que el cuerpo del analista, provoca la reedición de lo visto y oído vía transferencia, saber hacer de un borde litoral, una letra que escriba otro punto, que refute el sentido unívoco de la Demanda, es lo que entiendo Lacan llama Función Deseo del Analista.

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Juan José Saer (Serodino, Santa Fe 1937 – París, 2005) Unidad de Lugar (1967; Seix Barral, 1996) 1er cuento “Sombras sobre vidrio esmerilado”

Alfonsina Storni (Sala Capriasca, Suiza, 1892 – Mar del Plata, Argentina 1938) Poesía “Contra Voz”
El poema que Adelina Flores va creando en el cuento, y que no se lee sino por fragmentos intercalados en el relato vale leerlo, por cuestiones de lugar solo menciono el anteúltimo párrafo:
Ah, si un cuerpo nos diese aunque no
dure
cualquier señal oscura de sentido
como un olor salvaje que perdure
contra las formaciones del olvido

Are You Lost In The World Like Me?

Celebro pensar en voz alta con otros e ir urdiendo la trama que sostendrá nuestras próximas jornadas.

Como se trata de hilos, me tomaré de los que dejaron planteados Rubén Bustamante y Patricia Martínez en sus textos. Cada uno por un sesgo diferente bordearon una pregunta: ¿cómo se produce y cómo se sostiene un cuerpo en el hablante? Pregunta acuciante que subyace hoy a las consultas por los cuerpos agitados, alterados, inhibidos, consumidos; de los niños y adolescentes…y no sólo de ellos. Suelo pensar que el cuerpo para nosotros, sujetos del lenguaje, cabalga siempre entre lo extraño, la forma y la medida. La extrañeza y extimidad de un goce, que tan propio como ajeno a la vez, se presenta en ocasiones bajo el signo de la angustia y hace notar que el cuerpo es algo que se tiene…no todo el tiempo. Para soportar lo extraño nos guarecemos en algunos recursos que tanto Freud como Lacan esclarecieron: la imagen, la identificación, y la gramática pulsional que hace posible localizar satisfacción e introduce un orden económico con ganancias y pérdidas. Cada uno de esos recursos tiene su complejidad, su alcance; y también su revés. No voy a entrar en eso ahora. Sí me interesa resaltar, siguiendo a Freud en “Psicología de las masas y análisis del yo” (1921), que esos recursos no son sin relación al otro. Como afirma Freud: “En la vida anímica individual, aparece integrado siempre, efectivamente, «el otro», como modelo, objeto, auxiliar o adversario, y de este modo, la psicología individual es al mismo tiempo y desde un principio, psicología social, en un sentido amplio, pero plenamente justificado.” (2007, Amorrortu editores, pág. 67)

Recuerdo entonces que Lacan en la Clase II del Seminario 6, “El deseo y su interpretación” (1958-1959) ubica lo esencial de la función madre en el hecho de que allí donde se le habla a un niño, se hace entrar la signatura de la articulación significante. Y en “Dos notas sobre el niño” (1969) ata la función de la familia a “… lo irreductible de una transmisión (…) que implica la relación con un deseo que no sea anónimo” (1988, Manantial, pág. 56)

Qué hay hoy, en nuestro mundo de tecno-ciencia y capitalismo, de ese deseo no anónimo que hace posible que la signatura entre en la carne y vivifique un cuerpo?

Encontré en una de las obras de Steve Cutts, ilustrador inglés dedicado a satirizar los excesos y desvaríos de nuestro tiempo; la mejor manera de decirlo, más específicamente, de mostrarlo. Se los recomiendo!

Moby & The Void Pacific Choir - Are You Lost In The World Like Me?

https://youtu.be/VASywEuqFd8

El cuerpo tecnológico. Una lectura de “Black Mirror”.



En este comentario haré hincapié en la separación que podemos ubicar en la enseñanza de Jacques Lacan entre el ser y el cuerpo. En la enseñanza de Lacan podemos mencionar un primer momento donde el cuerpo aparece como lo visible, reducido solo a su forma, a su imagen. En un segundo momento hay una especie de recuperación de algo del cuerpo que está más allá de la imagen y encontramos allí al objeto a, donde Lacan, siguiendo la pista freudiana de la pulsión, ubica un cuerpo, pero “sublimado, trascendido por el significante”1. Y es que, por más real que se lo pretenda el objeto a queda, en su enseñanza, relegado a ser un “subproducto” de lo simbólico, un semblante. Hasta aquí y haciendo una escansión importante señalando bloques conceptuales, tenemos a un cuerpo significantizado. Recién a partir de la afirmación “Hay de lo uno” ubicamos un cuerpo que responde a otra lógica. Es este cuerpo el que es Otro del significante y no el lenguaje lo que es Otro para el sujeto. En esta perspectiva es que se ubica la separación entre el ser y el cuerpo. El sujeto no podrá ubicar un ser a partir del cuerpo: no soy un cuerpo, tengo un cuerpo. Esta disimetría fundamental tendrá sus consecuencias en la subjetividad. ¿Acaso podemos leer una de estas consecuencias a partir del uso actual de la tecnología en la serie Black Mirror?

Cuando me propuse escribir sobre el tema de las jornadas2 inmediatamente pensé en las imágenes de esta serie muy famosa de tinte futurista que habla de cosas cotidianas en un tiempo no muy lejano. Podemos encontrar en la web una especie de sensación compartida por los espectadores. La serie generaría un clima “profundo y aterrador”. El propio Stephen King, la describió como “aterradora”3. ¿Se trata en el espectador de un efecto de “extraña familiaridad”, para tomar el precioso texto de Freud donde describe estas situaciones familiares que se vuelven extrañas? Recordemos que Freud escribe este texto inspirado por la lectura de la novela “el hombre de arena” de Hoffmann4. Black Mirror transmite algo de esto. Por una parte lo extraño: la serie no transcurre en un tiempo actual. Es decir no asistimos – aún – a las cuestiones volcadas en esas imágenes pero, conocemos del avance de la tecno-ciencia en los cuerpos y allí es donde surge lo familiar: esto podría ocurrir y en un futuro no muy muy lejano. Vemos que no se trata en Black Mirror de las galaxias muy muy lejanas de Star Wars que dejan tranquilo al espectador, precisamente por la lejanía de las galaxias donde ocurren las guerras, tranquilos que Darth Vader es ciencia ficción.

BM nos habla de un cuerpo “que tenemos”, pero no se sabe hasta cuándo. Muchos de los capítulos rondan alrededor de la idea de que es posible capturar la mente y que esta quede desprovista del cuerpo. Con la “trampa” de mostrar que la esencia del sujeto es su “sistema de pensamientos”, muy ligado al concepto de memoria de la cibernética. Vemos esta trama en capítulos como “San Junípero”, “Vuelvo enseguida”, “Blanca Navidad”, “USS Callister” y “Black Musseum”. Se trata en estos capítulos de una “vida” reducida a los recuerdos que se repiten de manera permanente y donde: es imposible morir. Es decir que BM es también el tratamiento moderno de un real: extraer la mente del cuerpo para evitar la muerte. Otros capítulos hablan de un “cuerpo intervenido tecnológicamente” para diferentes propósitos. Allí está en juego la mirada, ¿qué miramos? Se trata de una mirada sesgada a partir de su “uso social”. No hablamos aquí, por supuesto, de la mirada como extraída del cuerpo, como el cuadro donde los ojos extraídos “miran” al sujeto, como es pensado por Lacan a la altura del seminario sobre la angustia. Es una mirada ligada al reconocimiento del otro, “Caída en picada”, “El hombre contra el fuego” o “Toda tu historia” muestran esta perspectiva.

Vemos la “cultura del like” llevada al extremo en uno de los capítulos ya mencionados donde todo en la vida pasa por la interacción instantánea en las redes. Otro, muy interesante para pensar la incidencia de la tecnología y la opinión pública en la política, habla de un cuerpo “dirigido” por la opinión pública que da de comer a una multitudinaria audiencia sedienta del espectáculo. Este cuerpo “dirigido” aparece también en un capítulo donde la PC de un joven es intervenida obligándolo a hacer determinadas cosas.

Black Mirror, traducido como “espejo negro” es, según su creador Charlie Brooker, “la pantalla negra de los dispositivos electrónicos”. Pero como el nombre lo indica no se trata de una mera pantalla sino de un “espejo”. Cuando los dispositivos tecnológicos están apagados reflejan una imagen opaca de cada uno. Cuando están prendidos reflejan una imagen que llevada al extremo parece rondar la locura. Brooker dice que su serie muestra los “efectos secundarios” de la tecnología. En China, donde la serie es particularmente famosa, un diario la nombra como el “apocalipsis del mundo moderno”. Cabe entonces la pregunta ¿qué lugar para el psicoanálisis con estas intervenciones tecnológicas sobre lo real del organismo que pretenden borrar lo que hace a un sujeto siempre evanescente o las particularidades del lazo con el otro o, aún, a los más singulares modos de goce, que son evanescentes pero si únicos y no pueden prescindir del cuerpo? Asistimos a algo de este mundo en la actualidad, tendremos que estar a la altura de la época.



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1 Miller, J-A “Tener un cuerpo”, en Revista Lacaniana de Psicoanálisis Nº 17, Noviembre 2014, Grama Ediciones, Buenos Aires.
2 Me refiero a las Jornadas de Salud Mental de Medifé “Las tramas del cuerpo” que se realizarán en la Ciudad de Córboba en Septiembre de 2018.
3 Podemos encontrar esto en su cuenta oficial de twitter, publicado el 7 de diciembre de 2014.
4 Freud, S. “Lo ominoso”. 1986. Amorrortu, Buenos Aires.

Ejes temáticos

Cuerpo y época


Cuerpo y virtualidad.

Cuerpo, ciencia y tecnología.

Nuevas configuraciones vinculares.

Cuerpo y tiempos subjetivos


La infancia a la intemperie. Padres distraídos, niños desatentos. La segregación en la niñez.

Adolescencia: tempranos encuentros sexuales. Marcas en el cuerpo: piercing, tatuajes, cortes.

Cuerpo en retirada: menopausia, jubilación, deterioro.

Caídos del mapa: la demanda en la vejez. Los lazos, la dependencia, la soledad. Deterioro, memoria, demencias.

Cuerpo y Enfermedad


Pacientes crónicos.

Discapacidad.

Pacientes terminales.

Cuidados paliativos.

Cuerpo Social


Cuerpos enlazados, cuerpos segregados.

Neoliberalismo y subjetividad.

Paradigmas familiares contemporáneos.

Ética y clínica hoy.

Panel


La violencia de la vida contidiana.

El programa será publicado en el mes de agosto.

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