19 de mayo Día del Médico de Familia

Conversamos con el Dr. Patricio Cacace sobre su profesión, la gestión de la pandemia y su opinión sobre la telemedicina.

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Desde el año 2010, la Organización Mundial de Médicos de Familia (WONCA) promueve la celebración del Día Mundial del Médico de Familia para resaltar el papel y la contribución de estos profesionales en los sistemas de salud en todo el mundo.

El rol de los médicos de familia es fundamental ya que prestan atención médica personal, integral y continua para todos los pacientes. Desde Medifé, quisimos hacer un pequeño aporte a este día tan importante y decidimos entrevistar a Patricio Cacace, Presidente de la Federación Argentina de Medicina Familiar y General (FAMFyG). Conversamos sobre algunos detalles de la profesión y le consultamos sobre la gestión de la pandemia y su opinión sobre la telemedicina. Compartimos la charla a continuación.

 

1. ¿Qué se entiende por Medicina Familiar? ¿A qué se dedica específicamente un médico de familia?

El concepto de “Medicina Familiar” suele ser mejor comprendido por la gente mayor ya que recuerda a la génesis del médico de familia que visitaba los pacientes en sus casas y atendía a todos los miembros de la familia, incluso controlaba los embarazos. Hoy nos gusta definir al médico familiar como un “especialista en personas”. La subespecialización médica y la fragmentación del cuerpo en órganos y sistemas hizo perder la visión integral y la posibilidad de tener un seguimiento longitudinal del paciente a lo largo de su vida. El médico familiar no es un “todólogo” o un “derivólogo”, sino que se trata de un especialista en personas que puede resolver entre el 80 y el 90% de los problemas prevalentes de salud, brindando cuidados de forma integral, continua y coordinada. Aporta además un enfoque biopsicosocial que enriquece la relación médico paciente a lo largo del tiempo.

 

2. ¿Cuáles fueron los desafíos que tuvieron que enfrentar los médicos de familia durante la pandemia?

Los médicos y los integrantes de los equipos de salud en general se enfrentaron primero a la incertidumbre absoluta. Además, tuvieron que lidiar con los déficits propios que muchas veces tiene la atención primaria. Los desafíos fueron varios porque hubo que replantear todo el sistema de atención, de hecho surge la telemedicina (para aquellos que tienen acceso a ella) como un gran avance pero no alcanza al grueso de la población que necesita de cuidados continuos y longitudinales. Muchas personas postergaron sus cuidados y otras tuvieron que encontrar la forma de seguir atendiéndose con su médico para cuidar su salud en la forma indicada. También, lo que ocurrió fue que los centros de atención primaria fueron los más postergados a la hora de recibir los equipos de protección personal y test diagnósticos, de ser considerados para aplicar en territorio la vigilancia epidemiológica, y hasta dentro del grupo de médicos que debían recibir la vacuna prioritariamente. Hubo un enfoque “hospitalocéntrico” de la pandemia y esto hizo que la atención primaria en un momento fuera ignorada. Los expertos que escuchamos en los medios de comunicación suelen ser infectólogos en hospitales o terapistas, pero no escuchamos que haya gente especialista en salud pública y Medicina Familiar y General que son los que tienen la visión de la comunidad y del trabajo en el territorio. Un virus de circulación comunitaria tiene que tener respuestas a nivel comunitario. Si no trabajamos en reforzar las medidas de cuidado y autocuidado que tenemos que tener con este virus, es difícil encarar la pandemia solo en términos de respiradores y camas de terapia intensiva.

 

3. ¿Cómo creés que fue y está siendo la respuesta del sistema sanitario argentino a los requerimientos de la pandemia?

Evidentemente la respuesta no fue buena, fue tardía. De hecho, al día de hoy tenemos entre un 3 y un 4% de la población con dos dosis de vacunas cuando sabíamos desde noviembre que era prioridad llegar a enero con un plan de vacunación serio. En eso fallamos. En cuanto al cierre de las escuelas, existe consenso en relación a que deben estar abiertas. Tener las escuelas cerradas genera trastornos en la salud mental de los chicos y en la sociabilidad, sobre todo si seguimos teniendo fútbol o ferias a tope. El balance no es bueno pero siempre estamos a tiempo de hacer autocrítica y proponer cambios. Los equipos de salud están trabajando, nunca se relajaron, siempre estamos con profesionales al borde del “burn out” y enfrentando el multiempleo y la precariedad en las formas de pago. Hay mucho para corregir, pero una crisis es una oportunidad así que esperemos que esto se convierta en una oportunidad para mejorar. 

 

4. ¿Qué opinás de la telemedicina?

La revolución de la telemedicina en los equipos de salud es más que deseable, es una herramienta muy valiosa, pero no reemplaza el cara a cara con el paciente. Hablamos muchas veces del “high tech versus el high touch”. Vos podés tener el mejor tomógrafo del mundo pero, a veces, lo que necesita el paciente es que vos estés al lado de él, le agarres la mano y lo escuches. Por eso hablamos de la empatía y la capacidad de escucha de los profesionales de la Medicina Familiar. La telemedicina permitió darle continuidad a los cuidados de un montón de enfermedades crónicas y ha permitido descomprimir servicios de emergencias. Sin embargo, como país está demostrado que la gran mayoría de los adultos mayores y gran parte de la población por un tema de conectividad y acceso a un equipo adecuado, no tienen el privilegio de poder acceder a los servicios de telemedicina. Es súper bueno que haya prepagas que ofrezcan este servicio y ojalá que podamos llevarlo a gran escala en un futuro.

 

5. ¿Te parece que los cambios en las formas de practicar la medicina vinieron para quedarse?

Hoy hablamos de una nueva normalidad que en términos médicos está por definirse. Lo que está claro es que hay que buscar un equilibrio. Estamos viviendo una era en la que los desarrollos tecnológicos son cada vez más grandes en el corto plazo y también la gente busca inmediatez de resultados. No debemos pensar que la medicina hoy solo puede ser telemedicina. El contacto con el paciente es muy importante en muchas patologías y en muchas personas, entonces la telemedicina llegó para quedarse pero hay que saber en qué grupos de personas y patologías es mejor aplicarla. Y no hay que olvidarse de la silla, el escritorio, la camilla, la escucha y la revisión del paciente. Los médicos deben poder volver a construir una relación médico-paciente a lo largo del tiempo que sea fructífera para ambos.